PALABRAS CLAVE: CUADERNO Y MESA
Fragmentos de cuentos que le contaban sus padres, recuerdos de paseos, amigos, animales, seres fantásticos, y viajes dentro de su imaginario eran algunas de las cosas que pintaba desde los 5 años Camila, una linda niña trigueña y crespa, traviesa e hiperactiva que jugaba por todos los rincones de la casa.
Marcela para evitar que su hija siguiera rayando las paredes de su cuarto, decidió regalarle un cuaderno donde pudiera dibujar, rayar, colorear, escribir o expresarse como quisiera, le indico que ese cuaderno seria su tesoro y que tenía un poder especial y ese era que todo lo que ella plasmara en él, quedaría inmortalizado en el tiempo.
En ese momento Camila no prestó atención a las palabras de su mamá, cogió aquella libreta entre sus manos y fue corriendo hasta el estudio de su papá, un espacio amplio con una mesa gigantesca en el centro rodeada de muchos libros, lápices, carpetas y otros documentos.
Al principio la estatura de Camila era menor que la altura de la mesa, así que sus padres la sentaban en una silla con libros en su base para que ella pudiera apoyarse sobre esta. Pasó el tiempo y ya sin libros sobre la silla Camila pasaba días enteros estudiando, pintando, dibujando y escribiendo hasta el anochecer.
En ocasiones llena de cansancio Camila apoyaba su torso y su cabeza sobre aquella mesa que fue su cómplice, su base y su apoyo para plasmar en su cuaderno las ideas que pasaban por su mente.
Sandra: has logrado una hermosa historia con dos objetos aparentemente tan cotidianos y comunes. Hay un buen manejo del lenguaje, y sobre todo, una sensibilidad que sin duda marcará siempre tus trabajos. Felicitaciones,
ResponderEliminarCelso Román