miércoles, 18 de agosto de 2010

EL CUADERNO MAGICO

PALABRAS CLAVE: CUADERNO Y MESA

Fragmentos de cuentos que le contaban sus padres, recuerdos de paseos, amigos, animales, seres fantásticos, y viajes dentro de su imaginario eran algunas de las cosas que pintaba desde los 5 años Camila, una linda niña trigueña y crespa, traviesa e hiperactiva que jugaba por todos los rincones de la casa.

Marcela para evitar que su hija siguiera rayando las paredes de su cuarto, decidió regalarle un cuaderno donde pudiera dibujar, rayar, colorear, escribir o expresarse como quisiera, le indico que ese cuaderno seria su tesoro y que tenía un poder especial y ese era que todo lo que ella plasmara en él, quedaría inmortalizado en el tiempo.

En ese momento Camila no prestó atención a las palabras de su mamá, cogió aquella libreta entre sus manos y fue corriendo hasta el estudio de su papá, un espacio amplio con una mesa gigantesca en el centro rodeada de muchos libros, lápices, carpetas y otros documentos.

Al principio la estatura de Camila era menor que la altura de la mesa, así que sus padres la sentaban en una silla con libros en su base para que ella pudiera apoyarse sobre esta. Pasó el tiempo y ya sin libros sobre la silla Camila pasaba días enteros estudiando, pintando, dibujando y escribiendo hasta el anochecer.

En ocasiones llena de cansancio Camila apoyaba su torso y su cabeza sobre aquella mesa que fue su cómplice, su base y su apoyo para plasmar en su cuaderno las ideas que pasaban por su mente.

Camila ya adulta, se encuentra en un cuarto muy espacioso, cálido y luminoso, tiene un pincel en sus manos, que acerca hacia un lienzo dando unas hermosas pinceladas sobre este; camina hacia el fondo de la habitación y en medio de lienzos y pinturas se vislumbra la misma mesa que desde su infancia utilizó y sobre ésta varios libros y revistas, ella mueve algunos elementos y después de un lapso de tiempo saca aquel primer cuaderno que le habían regalado, ella ojea lentamente las páginas una a una, cierra sus ojos, los dibujos y trazos están intactos, de fondo se escuchan las palabras de su Mamá cuando le afirmaba que todo lo plasmara en ese cuaderno, quedaría inmortalizado en el tiempo y así fue… tanto en lienzo como en el papel

1 comentario:

  1. Sandra: has logrado una hermosa historia con dos objetos aparentemente tan cotidianos y comunes. Hay un buen manejo del lenguaje, y sobre todo, una sensibilidad que sin duda marcará siempre tus trabajos. Felicitaciones,
    Celso Román

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