EL TRAPERO Y EL SOL
Una mañana como cualquier mañana, El Sol hace su aparición en el horizonte y anuncia la llegada de un nuevo día, Y mientras contempla la imponencia de la vida, Observa que un ser mechudo y flaco llora sin parar. El Sol un poco intrigado por aquella situación Le pregunta al Trapero ¿Qué te pasa amigo hoy? Este ser estilizado y de pinta un poco extraña Levanta su mirada mientras descifra lo que pasa. ¡Pues si! Algo pasa. El que alegra los días y a las plantas alimenta, El que a los niños alegra y al que la gente siempre buscaba y extrañaba cuando no estaba, esa mañana le hablaba. Al no recibir respuesta alguna, el Sol subió un poco la voz y de nuevo preguntó ¿Qué pasa contigo hoy? El Trapero contestó con dolor en la voz… ¿Qué te importa a ti mi suerte, si eres bello, cálido y fuerte? Si a donde miras no hay otro igual y la gente te contempla siempre Si te cuento mi problema jamás lo entenderás Y tal vez cuando termine sólo te reirás Pero en cambio, mi vida igual ha de seguir, limpiando pisos llenos de mugre Y esperando así mi fin. ¿Qué problemas vas a tener tú si tu vida es tranquila, y trabajas medio día? Te componen mil canciones y los niños te dibujan a montones. No se concibe este mundo si tú no estás. Y el equilibrio es tu tarea desde mucho tiempo atrás. Mientras yo, vivo cansado, con mucho frío y siempre mojado, Me torturan todo el día, de cabeza, patas arriba. En un balde, tratan de ahogarme. Me restriegan contra el piso, Me friegan y me friegan, me retuercen y me encierran. En un cuarto oscuro, bajo llave, Soy un preso, que no es culpable. Me tratan así, porque soy distinto No como a la Escoba, con su look de moda. Por ser flaco y tener el pelo largo Me tratan con rudeza y me hacen pasar ratos amargos. Se olvidan que tengo corazón, Que estos huesos sienten frío y mi pelo se enredó. No soy imprescindible; si me rompo me reemplazan, Y siempre la basura será mi última casa. Tendré un final horrible, para una vida horrible. Pero ¿qué te importa a ti, señor Sol? La historia de este pobre Trapero sin poderes y sin don. Con el frío y el mugre como mis amigos, Con la congoja que ninguno me recordará y nadie estará conmigo… Entristecido el Trapero calló, Y hubo un silencio eterno hasta que el Sol habló. Soy feliz, eso es verdad, Desde aquí, en las alturas, puedo ver un poco más. Muchos seres y planetas toman de mí lo que necesitan Y a cambio canciones y dibujos me dedican. Pero hay algo que tú, Trapero, tal vez no hayas pensado Y lo diré porque eres mi amigo y tu dolor me ha tocado. Tu único problema es pensar que todo está mal, Y olvidar que sin tú existencia sería más difícil caminar Y muchos hogares no tendrían dignidad. Aunque estés un poco sucio, por donde pasas limpias. Yo irradio por donde voy ¡y por donde tú pasas, brilla! Y cuando termine tu labor, Será un poco difícil eso es verdad Pero escucha lo que digo, ya que llevo tiempo acá… Cuando mueras tu alma evolucionará. Porque si no lo sabes mi amigo, el encierro en el cuarto oscuro Nunca fue accidental, por eso la noche será tu último hogar, Y tu labor por fin digna será, Al haber demostrado en vida que sirves para brillar. Así es que un día amigo trapero, iluminando te veremos. ¡Por eso es que cuando miramos al cielo hay tantas estrellas como traperos! Después de escuchar a su nuevo amigo el Sol, El Trapero brilló, brilló y brillo. Hasta que su cuerpo y su pelo el trabajo consumió. Y luego su alma emprendió el último viaje que haría, Y que en estrella lo convertiría. Fue así como el Trapero entendió, que para ser una estrella, Primero hay que aprender a brillar en la tierra. julián peña
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