martes, 17 de agosto de 2010

La computadora portátil y el cuchillo

- Binomio Fantástico -
Carlos Jiménez

20 pestañas en el navegador, 3 video-juegos abiertos y beeps de notificaciones que no dan espera. La actividad en la computadora portátil no logra despertar a Santiago quien ha caído dormido bajo las ganas de aprovechar al máximo su nuevo aparato. En un resalto del sueño extendió su brazo y tumbó el viejo soporte de cubiertos, una canastilla de alambre y madera cuidada por su padre y heredada de su abuelo. Santiago estaba tan entregado a su cansancio que la caída del techo no hubiera marcado la diferencia. No por casualidad, uno de los cuchillos, con mango de madera y reparado con alambre cayó sobre el teclado y despertó a la computadora quien ya llevaba un par de horas hibernando. Encendió la pantalla, activó la cámara y vio que justo entre la coma y el punto descansaba una opaca hoja metálica. Preocupada por su seguridad lanzó un mensaje de alerta, cerró todas las ventanas esperando ahuyentar al atacante pero este apenas lo notó, pasaron varios minutos y la computadora no tuvo otra opción que calmarse y esperar. El cuchillo no se movió, miraba tranquilamente a la cámara como esperando que lo reconociera y ante el escrutinio silencioso la computadora preguntó:

- Quien eres tú, por qué estas sobre mi y por qué me miras así? –

Con calma y delicadeza, el cuchillo sacó su hoja y se preparó para hablar:

- El encuentro es circunstancial pero nuestra relación es antiquísima. Tenemos una historia juntos, es la historia de nuestra llegada a esta realidad.

Aún inquieta por la presencia del cuchillo y con cierta presunción la computadora sube el volumen y le contesta:

- Tengo acceso a la historia del mundo, logro guardar y procesar tanta información que puedo asegurarte, tú y yo no tenemos relación alguna.

- No en el mundo que recuerdas – le contestó el cuchillo. – Voy a contarte nuestro origen más profundo.

Antes de llegar a esta casa, antes del centro comercial o la tienda, incluso antes de la fábrica, tú y yo ya existíamos. En un mundo donde los hombres prevén su realidad, la diferencia entre seres naturales y artificiales no existe, todo es un ecosistema en desarrollo que planea lo que ahora ves. Allí, unas extrañas flores con pétalos gigantes como mariposas plateadas crecían en las laderas más áridas y alejadas. Los seres de la llanura, que decidían quienes estaban listos para ser enviados a este mundo empezaron a notar que cuando una tormenta llegaba a una montaña, las mismas flores de varios kilómetros a la distancia se cerraban para protegerse de esa tormenta que aún no podían ver. Esa habilidad absolutamente fantástica las hacía merecedoras de ser seleccionadas pero aunque se podían ver nadie llegaba tan alto en las montañas. Allí empezó mi tarea, era capaz de asirme a las grietas más delgadas para escalar, además de poder llegar a ellas debía cortar una flor y llevarla a la llanura para ser enviada a este mundo. Cuando llegué a ellas noté que estaban llenas de lucecitas, también emitían sonidos y chasquidos que parecían viajar hacia y desde el suelo. Me dispuse a cortar uno de sus tallos a la altura del pedúnculo pero una fuerte ráfaga me hizo caer y terminé cortándola a ras de piso. Quedó mal cortada, herida y molesta pero mis suplicas finalmente lograron convencerla de bajar conmigo. El camino no fue sencillo, por haberla cortado mal debíamos buscar rocas con grietas similares a las de los riscos de donde provenía, allí se detenía, se enterraba un poco y recuperaba energias. Varios días después llegamos a la llanura y fuimos con los mensajeros, seres lumínicos que evaluaban y enviaban a quienes consideraban adecuados. Estaban asombrados por la inteligencia de la flor pero molestos por mi incompetencia al cortarla en el lugar equivocado. Ya era imposible recortarle el tallo, moriría de hambre y dejaría de comunicarse con sus semejantes así que decidieron enviarla como estaba, dependiente de pequeñas ranuras en las rocas. A mí me castigaron cortándome los brazos y las piernas, me hicieron inútil por mí mismo, negaron mi autonomía y me obligaron a depender del juicio de otros.

La computadora casi se reinicia, se bloqueó un par de segundos y varios mensajes de memoria insuficiente se desplegaron, habían pasado varias horas y los pop-ups terminaron por despertar a Santiago que sorprendido, vio un cuchillo sostenido en la punta de la hoja sobre el teclado de su nueva computadora.

1 comentario:

  1. Carlos:
    Has logrado una excelente solución a la propuesta del binomio con dos objetos tan disímiles. El "estilo literario" me pareció muy maduro, de una persona con evidente talento para la palabra. Te deseo éxitos con tus propuestas literarias y de imagen
    Cordialmente,
    Celso Román

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